La fuente
He extraído esta historia del blog La página de la chica de las flores. Espero que os guste, pues es preciosa.
La historia
Cuenta una leyenda, que un niño estaba por nacer y le dijo a Dios:
-Sé que me enviarás a la tierra mañana. Dime ¿cómo viviré tan pequeño e indefenso como soy?
Dios le dijo: -Entre muchos ángeles escogí uno para tí, te está esperando, te cuidará.
-Aquí en el cielo, sólo con cantar y sonreir me basta para ser feliz.
-Tu ángel te cantará y te sonreirá todos los días y sentirás su amor por tí, así serás feliz.
-¿Cómo voy a entender lo que la gente me diga si no entiendo ese extraño idioma que hablan los hombres?
-Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha paciencia y cariño te enseñará a hablar.
-¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo?
-Tu ángel te juntará las manitas y te enseñará a rezar.
-He oído que en la tierra hay hombres malos. ¿Quien me defenderá?
-Tu ángel te defenderá, aun a costa de su propia vida.
En ese momento comenzaron a sentirse voces terrestres y el niño presuroso le dijo a Dios_
-Dios mío, si ya me voy dime su nombre, por favor, ¿cómo se llama mi ángel?
-Su nombre no importa ahora, tú le llamarás "MAMÁ".
martes, 28 de junio de 2011
lunes, 23 de mayo de 2011
Nadie posee la verdad absoluta
La fuente
He extraído esta historia del blog Mejoremos la educación. Mejoremos nuestro futuro.
La historia
Había una vez en un pueblo pequeño un hombre que perseguía la verdad, y que no cesaría hasta dar con ella. Muchas personas, con fama de ser muy sabias, le habían comentado a aquel hombre que la verdad era una luz muy brillante que iluminaba hasta los lugares más oscuros de la mente humana. Así que, ansioso este hombre por encontrar la verdad, buscaba en cada rincón por donde pasaba tal brillante luz. Pasaron semanas, meses, años, y el hombre nunca fue capaz de hallarla, por lo que, abatido, acabó por decir que la verdad no existía, que era un invento.
Y así pasó días y días, pensando esto, hasta que una noche clara y de nubes despejadas, cuando fue a sacar agua de su pozo, encontró dentro de él la luz que tanto había buscado.
Extasiado, el hombre fue corriendo a contar esto a todo el pueblo. Unas personas se burlaron de él, le insultaron y le llamaron mentiroso; otras, simplemente no dijeron nada, pero no le creían.
-Estúpidos/as ignorantes -gritaba el hombre con furia-. ¡La verdad existe y está en mi pozo! ¡¡Yo tengo la verdad!! Lo que ocurre es que tenéis envidia. ¡Envidiosos/as!
Pero hubo un tipo de personas que le hinchieron de cólera aún más: aquellas que le creían y aseguraban que ellas también tenían la verdad en sus pozos.
-Mentira. ¡Vosotros/as sí que mentís! La verdad está en mi casa, en mi pozo. La tengo yo, y si yo tengo la verdad, vosotros/as no podéis tenerla!
Algunos amigos y algunas amigas consiguieron convencerlo para que al final fuese a sus casas a ver con sus propios ojos que realmente ellos/as también tenían la verdad. Y entonces lo comprendió todo:
-Lo que ocurre es que hay muchas verdades -concluyó el hombre-. Cada cual tiene la suya y todas irradian su propio resplandor.
Días más tarde, en una noche en la que bajó a contemplar la verdad, el hombre se entristeció al ver que la verdad se había marchado de su pozo. El brillante círculo había desaparecido, pues, al tener la cabeza de por medio, impedía que la Luna pudiese reflejarse en el agua.
Lloró y lloró, hasta que, por casualidad, alzó la vista al cielo, y entonces lo comprendió todo: la luz no se encontraba dentro del pozo, sino que se trataba del mero reflejo de la Luna en el agua de su pozo y en el de sus amigos y amigas.
viernes, 1 de abril de 2011
Que no te importe lo que piensen de ti
La fuente
He extraído esta historia del blog Mejoremos la educación. Mejoremos nuestro futuro.
La historia
Habíase una vez un hombre que vivía, junto a su hija, en una casa a las afueras del pueblo. Para comprar el pan, el hombre subía en caballo con su hija, hasta que un día el caballo se hizo viejo, y decidió subir andando.
-¡Pero qué tonto es este hombre! -comentaba la gente del pueblo-. Tendiendo un caballo y sube andando con la niña...
Al percatarse de esto, al día siguiente el hombre subió con el caballo, pero montó solo a su hija para que el animal no se cansase demasiado. Al ver esta situación, la gente del pueblo dijo:
-¡Será tonto este hombre, que, con lo mayor que es, sube andando hasta aquí...!
Asqueado, a la mañana siguiente montó él sobre el caballo, y dijo a su niña que fuese ella andando:
-¡Pero qué hombre más horroroso! -exclamaron las personas del pueblo al verlo-. Mira que dejar a la pobre criatura subir andando, con lo pequeña que es...
Así pues, harto, al siguiente día subieron sobre el caballo tanto él como su hija, y, al llegar al pueblo, la gente murmuró:
-Pobre animal... Este hombre es una desgracia.
Comentario
Una vez más, una historia que prácticamente no requiere más explicaciones. El caso es que, cuando tienes que tomar una decisión, tomes la que tomes, siempre habrá quien te criticará, de modo que, haz lo que te apetezca, lo que creas conveniente, y que no te importe lo que piensen de ti.
martes, 8 de marzo de 2011
Maestro, ¿qué es el amor?
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He extraído esta historia del blog Mejoremos la educación. Mejoremos nuestro futuro.
La historia
Un buen día un niño de la clase de Educación Primaria hizo la siguiente pregunta a su profesor:
-Maestro, ¿qué es el amor?
El maestro, para responder a dicha pregunta, pidió a sus alumnos y alumnas que, a la hora del recreo, trajesen cosas que despertasen en ellos/as el sentimiento del amor. Cuando finalizó el recreo, el maestro dijo:
-Venga, chicos y chicas, enseñadme lo que habéis traído.
A esto, un alumno exclamó:
-Yo he traído esta flor. ¿A que es preciosa?
A continuación, otro alumno dijo:
-Yo he cogido un pajarito que he encontrado en un nido.
He extraído esta historia del blog Mejoremos la educación. Mejoremos nuestro futuro.
La historia
Un buen día un niño de la clase de Educación Primaria hizo la siguiente pregunta a su profesor:
-Maestro, ¿qué es el amor?
El maestro, para responder a dicha pregunta, pidió a sus alumnos y alumnas que, a la hora del recreo, trajesen cosas que despertasen en ellos/as el sentimiento del amor. Cuando finalizó el recreo, el maestro dijo:
-Venga, chicos y chicas, enseñadme lo que habéis traído.
A esto, un alumno exclamó:
-Yo he traído esta flor. ¿A que es preciosa?
A continuación, otro alumno dijo:
-Yo he cogido un pajarito que he encontrado en un nido.
-¡Y yo una mariposa! -se apresuró a comentar una niña al fondo de la clase.
Y de este modo, los chicos y las chicas fueron mostrando al maestro y a sus compañeros y compañeras lo que habían recogido en el patio.
Cuando terminaron, el maestro advirtió que una de las niñas no había traído nada y que había permanecido en silencio mientras sus compañeros hablaban. Se sentía avergonzada por no tener nada que enseñar.
Extrañado, el maestro le preguntó:
-¿Y tú, Estrella, no has encontrado nada que despierte en ti el sentimiento del amor?
La criatura, tímidamente, respondió:
-Lo siento, profesor, pero es que vi una flor pero preferí dejarla sin arrancar para que creciese más tiempo. Vi también mariposas suaves y muy coloridas, pero me pareció cruel encerrarlas en un frasco y quitarles la libertad. También estuve apunto de coger el pajarito, pero le vi junto a su madre y su padre, y me dio pena cogerlo... Así que traigo conmigo el perfume de la flor y la libertad de las mariposas y del pajarito. ¿Cómo puedo enseñaros eso?
El maestro le dio las gracias a la alumna y, emocionado, le dijo que había sido la única en advertir que lo que amamos no es un trofeo que se posee, y que cuando se ama algo o a alguien, no hay gesto más bello que dejarlo libre. El amor no es algo que se tiene. El amor es algo que se siente. El amor es algo que se vive.
Y de este modo, los chicos y las chicas fueron mostrando al maestro y a sus compañeros y compañeras lo que habían recogido en el patio.
Cuando terminaron, el maestro advirtió que una de las niñas no había traído nada y que había permanecido en silencio mientras sus compañeros hablaban. Se sentía avergonzada por no tener nada que enseñar.
Extrañado, el maestro le preguntó:
-¿Y tú, Estrella, no has encontrado nada que despierte en ti el sentimiento del amor?
La criatura, tímidamente, respondió:
-Lo siento, profesor, pero es que vi una flor pero preferí dejarla sin arrancar para que creciese más tiempo. Vi también mariposas suaves y muy coloridas, pero me pareció cruel encerrarlas en un frasco y quitarles la libertad. También estuve apunto de coger el pajarito, pero le vi junto a su madre y su padre, y me dio pena cogerlo... Así que traigo conmigo el perfume de la flor y la libertad de las mariposas y del pajarito. ¿Cómo puedo enseñaros eso?
El maestro le dio las gracias a la alumna y, emocionado, le dijo que había sido la única en advertir que lo que amamos no es un trofeo que se posee, y que cuando se ama algo o a alguien, no hay gesto más bello que dejarlo libre. El amor no es algo que se tiene. El amor es algo que se siente. El amor es algo que se vive.
martes, 1 de marzo de 2011
La bolsa de galletas
La fuente
Este cuento también está extraído del blog La página de La chica de las flores.
La historia
A una estación de trenes llega, una tarde, una señora muy elegante. En la ventanilla le informan que el tren está retrasado y que tardará aproximadamente una hora en llegar a la estación. Un poco fastidiada, la señora va al puesto de periódicos y compra una revista, luego pasa por una tienda y compra un paquete de galletitas y una lata de refresco.
Preparada para la forzosa espera, se sienta en uno de los largos bancos del andén. Mientras hojea la revista, un joven se sienta a su lado y comienza a leer un periódico. Imprevistamente la señora ve, por el rabillo del ojo, cómo el muchacho, sin decir una palabra, estira la mano, agarra el paquete de galletitas, lo abre y después de sacar una comienza a comérsela despreocupadamente.
La mujer está indignada. No está dispuesta a ser grosera, pero tampoco a hacer de cuenta que nada ha pasado; así que, con gesto ampuloso, toma el paquete y saca una galletita que exhibe frente al joven y se la come mirándolo fijamente.
Por toda respuesta, el joven sonríe... y toma otra galletita.
La señora gime un poco, toma una nueva galletita y, con ostensibles señales de fastidio, se la come sosteniendo otra vez la mirada en el muchacho.
El diálogo de miradas y sonrisas continúa entre galleta y galleta. La señora cada vez más irritada, el muchacho cada vez más divertido.
Finalmente, la señora se da cuenta de que en el paquete queda sólo la última galletita. “No podrá ser tan caradura”, piensa, y se queda como congelada mirando alternativamente al joven y a las galletitas.
Con calma, el muchacho alarga la mano, toma la última galletita y, con mucha suavidad, la corta exactamente por la mitad. Con su sonrisa más amorosa le ofrece media a la señora.
¡Gracias! —dice la mujer tomando con rudeza la media galletita.
De nada —contesta el joven sonriendo angelical mientras come su mitad.
El tren llega.
Furiosa, la señora se levanta con sus cosas y sube al tren. Al arrancar, desde el vagón ve al muchacho todavía sentado en el banco del andén y piensa: “Insolente”.
Siente la boca reseca de ira.
Abre la cartera para sacar la lata de refresco y se sorprende al encontrar su paquete de galletitas... ¡intacto!.
Comentario
Este cuento también está extraído del blog La página de La chica de las flores.
La historia
A una estación de trenes llega, una tarde, una señora muy elegante. En la ventanilla le informan que el tren está retrasado y que tardará aproximadamente una hora en llegar a la estación. Un poco fastidiada, la señora va al puesto de periódicos y compra una revista, luego pasa por una tienda y compra un paquete de galletitas y una lata de refresco.
Preparada para la forzosa espera, se sienta en uno de los largos bancos del andén. Mientras hojea la revista, un joven se sienta a su lado y comienza a leer un periódico. Imprevistamente la señora ve, por el rabillo del ojo, cómo el muchacho, sin decir una palabra, estira la mano, agarra el paquete de galletitas, lo abre y después de sacar una comienza a comérsela despreocupadamente.
La mujer está indignada. No está dispuesta a ser grosera, pero tampoco a hacer de cuenta que nada ha pasado; así que, con gesto ampuloso, toma el paquete y saca una galletita que exhibe frente al joven y se la come mirándolo fijamente.
Por toda respuesta, el joven sonríe... y toma otra galletita.
La señora gime un poco, toma una nueva galletita y, con ostensibles señales de fastidio, se la come sosteniendo otra vez la mirada en el muchacho.
El diálogo de miradas y sonrisas continúa entre galleta y galleta. La señora cada vez más irritada, el muchacho cada vez más divertido.
Finalmente, la señora se da cuenta de que en el paquete queda sólo la última galletita. “No podrá ser tan caradura”, piensa, y se queda como congelada mirando alternativamente al joven y a las galletitas.
Con calma, el muchacho alarga la mano, toma la última galletita y, con mucha suavidad, la corta exactamente por la mitad. Con su sonrisa más amorosa le ofrece media a la señora.
¡Gracias! —dice la mujer tomando con rudeza la media galletita.
De nada —contesta el joven sonriendo angelical mientras come su mitad.
El tren llega.
Furiosa, la señora se levanta con sus cosas y sube al tren. Al arrancar, desde el vagón ve al muchacho todavía sentado en el banco del andén y piensa: “Insolente”.
Siente la boca reseca de ira.
Abre la cartera para sacar la lata de refresco y se sorprende al encontrar su paquete de galletitas... ¡intacto!.
Comentario
Es que ha sido leerla y me ha encantado. Diría que refleja esa rapidez que tenemos en etiquetar a la gente, siempre de mala manera, por supuesto, por un simple gesto. Y llamamos a mucha gente egoísta, mala madre, mal padre, capullo, y... bueno, no sigo, cada cual que imagine; y no nos damos cuenta de que más nos valdría estar calladitos, pensar, escuchar y observar más, porque luego nos pasan estas cosas, que la cagamos por querer ir de listos por la vida.
lunes, 21 de febrero de 2011
El rey y los sabios
La fuente
Paseando por blogs de internet (saltando de blog en blog, en lugar de de flor en flor), he encontrado el blog La página de la chica de las flores. Y buceando desde el comienzo, he encontrado esta historia, que me ha parecido curiosa.
La historia
Dicen que había una vez un rey que quería pasar a la historia por haber acercado a todos la posibilidad de iluminarse.
Decidió entonces invitar a su palacio a los más importantes sabios, científicos y místicos del mundo. Cuan do todos estuvieron allí, les pidió que trabajaran juntos para escribir en un libro todo lo que sabían del mundo y que ellos consideraran fundamental para transmitirlo a las futuras generaciones. Les pidió especialmente que descartaran todo lo nimio y conservaran sólo lo más importante.
Durante meses, los sabios trabajaron incansablemente, hasta que, casi al año de aquella primera reunión, buscaron al rey para entregarle la obra solicitada.
Era una colección de 140 tomos de 500 páginas cada uno, donde figuraba —según los sabios— todo lo que era importante saber en el mundo.
El rey dijo: -No, no. Esta colección es muy importante, pero no se puede trasladar. Es demasiado extensa. Nadie llegaría a leerlo todo. Necesitamos abreviar. Por favor, sigan trabajando; saquen de estos conceptos los menos importantes y dejen sólo los principales.
Un año más les llevó a los notables resumir y achicar lo escrito. Le presentaron entonces al rey un solo volumen de 2,000 páginas y críptico lenguaje.
-No —dijo el rey otra vez—; la sabiduría tiene que quedar al alcance de cualquiera, no sólo de los iniciados. Por favor, trabajen todavía un poco más; saquen lo superfluo, resuman lo escrito, simplifiquen y aúnen las ideas.

“No hay alimento gratis."
Comentarios
No se me ocurren muchos comentarios. Sólo decir que esa frase es una gran verdad, siempre lo ha sido y supongo que lo seguirá siendo.
Paseando por blogs de internet (saltando de blog en blog, en lugar de de flor en flor), he encontrado el blog La página de la chica de las flores. Y buceando desde el comienzo, he encontrado esta historia, que me ha parecido curiosa.
La historia
Dicen que había una vez un rey que quería pasar a la historia por haber acercado a todos la posibilidad de iluminarse.Decidió entonces invitar a su palacio a los más importantes sabios, científicos y místicos del mundo. Cuan do todos estuvieron allí, les pidió que trabajaran juntos para escribir en un libro todo lo que sabían del mundo y que ellos consideraran fundamental para transmitirlo a las futuras generaciones. Les pidió especialmente que descartaran todo lo nimio y conservaran sólo lo más importante.
Durante meses, los sabios trabajaron incansablemente, hasta que, casi al año de aquella primera reunión, buscaron al rey para entregarle la obra solicitada.
Era una colección de 140 tomos de 500 páginas cada uno, donde figuraba —según los sabios— todo lo que era importante saber en el mundo.
El rey dijo: -No, no. Esta colección es muy importante, pero no se puede trasladar. Es demasiado extensa. Nadie llegaría a leerlo todo. Necesitamos abreviar. Por favor, sigan trabajando; saquen de estos conceptos los menos importantes y dejen sólo los principales.
Un año más les llevó a los notables resumir y achicar lo escrito. Le presentaron entonces al rey un solo volumen de 2,000 páginas y críptico lenguaje.
-No —dijo el rey otra vez—; la sabiduría tiene que quedar al alcance de cualquiera, no sólo de los iniciados. Por favor, trabajen todavía un poco más; saquen lo superfluo, resuman lo escrito, simplifiquen y aúnen las ideas.

Dos años tuvo aún que esperar el rey para obtener su resultado. Un día, los notables lo citaron. Estaban todos con cara de satisfechos.
-Aquí está —dijo el más anciano—; éste es el resumen de todo lo que es imprescindible saber. Y le entregaron al rey sólo una hoja de papel. En ella había una sola frase:
-Aquí está —dijo el más anciano—; éste es el resumen de todo lo que es imprescindible saber. Y le entregaron al rey sólo una hoja de papel. En ella había una sola frase:
“No hay alimento gratis."
Comentarios
No se me ocurren muchos comentarios. Sólo decir que esa frase es una gran verdad, siempre lo ha sido y supongo que lo seguirá siendo.
jueves, 17 de febrero de 2011
La hormiga productiva y feliz
La fuente
Esta historia está sacada del libro "Cuentos para pensar", Editorial CSS. Yo no lo tengo, pero escribí esta misma historia en mi otro blog y la persona de donde saqué esto fue tan amable de decirme de dónde salió la historia.
La historia
Todos los días, muy temprano llegaba a su empresa la HORMIGUITA productiva y feliz. Allí pasaba sus días, trabajando y tarareando una antigua canción de amor. Ella era productiva y feliz, pero ¡ay!, no era supervisada.
El ABEJORRO gerente general consideró que ello no era posible, así que se creó el puesto de supervisor, para el cual contrataron a un ESCARABAJO con mucha experiencia. La primera preocupación del ESCARABAJO supervisor fue organizar la hora de llegada y de salida y también preparó hermosos informes. Pronto fue necesario contar con una secretaria para que ayudara a preparar los informes, así que contrataron una ARAÑITA que organizó los archivos y se encargó del teléfono. Mientras tanto la hormiga productiva y feliz trabajaba y trabajaba.
El ABEJORRO gerente general estaba encantado con los informes del ESCARABAJO supervisor, así que pidió cuadros comparativos y gráficos, indicadores de gestión y análisis de tendencias. Entonces fue necesario contratar una CUCARACHA ayudante para el supervisor y fue indispensable un nuevo ordenador con impresora a color. Pronto la hormiga productiva y feliz dejó de tararear sus melodías y comenzó a quejarse de todo el papeleo que había que hacer ahora.
El ABEJORRO gerente general, entonces, consideró que era momento de adoptar medidas. Así crearon el cargo de gerente del área donde trabajaba la hormiga productiva y feliz. El cargo fue para una CIGARRA que alfombró su oficina e hizo adquirir un sillón especial. El nuevo gerente del área -claro está- necesitó un nuevo ordenador y - cuando se tiene más de un ordenador- hay que tener una red local. El nuevo gerente pronto necesitó un asistente (que había sido su ayudante en la empresa anterior), para que le ayudara a preparar el plan estratégico y el presupuesto para el área donde trabajaba la hormiga productiva y feliz.
La HORMIGA ya no tarareaba sus viejas melodías y cada vez se le notaba más irascible. "Vamos a tener que contratar un estudio de clima laboral un día de estos" dijo la CIGARRA. Pero un día el gerente general, al revisar las cifras, se dio cuenta que la unidad de negocios (donde trabajaba la hormiga productiva y feliz) ya no era tan rentable como antes. Así que contrató al BÚHO, prestigioso consultor, para que hiciera un diagnóstico. El BÚHO estuvo tres meses en la empresa y pronto emitió un sesudo informe: "Hay demasiada gente en este departamento...".
Así el gerente general siguió el consejo del consultor y... despidió a la hormiga productiva y feliz.
Moraleja
No se te ocurra por nada del mundo ser una hormiga productiva y feliz. Es preferible ser un inútil e incompetente. Los incompetentes no necesitan supervisores, para qué, todo el mundo lo sabe. Si a pesar de todo eres productivo, no demuestres por nada del mundo que eres feliz. No te lo perdonarán. Invéntate de vez en cuando alguna desgracia, eso genera lástima. Pero si a pesar de todo lo anterior te empeñas en ser una HORMIGA PRODUCTIVA Y FELIZ, instala tu propia empresa, por lo menos que no vivan a tu costa abejorros, escarabajos, arañitas, cucarachas, cigarras y búhos de este mundo.
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